Israel González

Hacia el fin de la experimentación cosmética en animales no humanos

El pasado 16 de agosto la Comisión de Salud de la Cámara de Diputadas y Diputados, por votación unánime, aprobó en general la idea de legislar sobre la prohibición de la experimentación cosmética en animales no humanos. La iniciativa, además, impide la importación y comercialización de productos cosméticos testeados en estos seres vivos. De esta manera, Chile se sumaría a los más de 40 países que ya han establecido esta prohibición.

Este tipo de iniciativas refleja un cambio de valoración cultural hacia determinadas actividades consideradas como no esenciales o innecesarias, en relación al uso y explotación de animales no humanos. En efecto, en 2019 la ONG Te Protejo -una de las impulsoras del proyecto- en alianza con Inside Research, aplicaron una encuesta que arrojó que el 74% de los chilenos está en contra de la realización de pruebas en animales no humanos para comprobar la seguridad de productos cosméticos en el país.

Aunque la iniciativa es un importante y loable avance en materia de protección para un grupo de animales, constituye también una invitación a repensar el respeto y consideración que tenemos hacia otros que siguen siendo explotados. Así, a la luz de la capacidad que tenemos muchos animales -humanos o no- de experimentar aquello que nos sucede, de tener experiencias subjetivas como placer o dolor -es decir, nuestra sintiencia- resulta problemático determinar dónde está el límite de aquello que se justifica y aquello que no. En la actualidad existen sustitutos y alternativas para prácticamente todas las actividades en las que se utiliza a animales no humanos, de manera que la pretendida justificación o necesidad de ciertos rubros como la alimentación y tantos otros, pierde cada vez más su lógica y razonabilidad.

Por: Israel González Marino, abogado, académico de la Universidad Central Región Coquimbo

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