A medida que el mundo se adapta a nuevas realidades económicas, sociales y medioambientales, el emprendimiento también está viviendo una transformación profunda.
El 2026 se perfila como un año clave para consolidar nuevas tendencias que redefinen qué significa emprender con impacto, y que exigen a los fundadores mucho más que una buena idea: visión estratégica, flexibilidad y compromiso con el entorno.
En este escenario emergen referentes locales que encarnan esta evolución del ecosistema, como el empresario Gabriel Massuh, cuya trayectoria se ha vinculado al desarrollo de negocios que combinan innovación, eficiencia y un fuerte enfoque territorial.
Su mirada hacia modelos de negocios sostenibles y adaptativos lo posiciona como un actor influyente en esta nueva generación de emprendedores que buscan equilibrar rentabilidad y propósito.
¿Qué tendencias están marcando el ritmo del emprendimiento en 2026?
1. Emprender con propósito: más allá de lo financiero
Los nuevos fundadores están construyendo empresas que buscan generar impacto social o ambiental desde su diseño, y no como una estrategia posterior. El enfoque ESG (ambiental, social y de gobernanza) dejó de ser una ventaja competitiva para convertirse en un estándar esperado por inversionistas, consumidores y colaboradores.
2. Tecnología como acelerador, no como fin
La inteligencia artificial, los modelos de negocios basados en datos y las plataformas digitales siguen en auge. Sin embargo, los emprendimientos más exitosos en 2026 no son los que simplemente incorporan tecnología, sino aquellos toman decisiones difíciles para resolver problemas reales, como el acceso a servicios, la eficiencia productiva o la reducción de brechas territoriales.
3. Economía circular y negocios regenerativos
En un mundo marcado por la crisis climática, los emprendedores están apostando por modelos circulares, reutilizando recursos, disminuyendo residuos y repensando las cadenas de valor.
4. Descentralización del talento y los ecosistemas
El talento ya no está concentrado solo en las grandes ciudades. Hoy, muchos emprendimientos están naciendo en regiones, alimentados por ecosistemas locales en crecimiento, conectividad digital y políticas de incentivo territorial.
5. Inversión con impacto y nuevas formas de financiamiento
Los fondos de inversión, aceleradoras y plataformas de financiamiento colectivo están cada vez más interesados en startups que puedan escalar sin sacrificar su impacto. En este sentido, las alianzas público-privadas, las incubadoras con enfoque social y las redes colaborativas están tomando protagonismo en el proceso de levantar capital y escalar soluciones.
El emprendimiento en 2026 no se trata solo de innovar, sino de construir negocios con alma, resilientes y con sentido. Un camino desafiante, pero que cada vez más actores están dispuestos a recorrer.











