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Viernes, Marzo 13, 2026
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Zonas escolares y puntos ciegos: la tecnología que aún falta para prevenir atropellos

Con el retorno a clases y el aumento del flujo vehicular en las ciudades,  las zonas escolares se convierten en espacios de mayor vulnerabilidad para peatones, especialmente niños y jóvenes. El desafío no se limita a la señalética o a reducir la velocidad: también es un problema tecnológico aún no resuelto en muchas urbes.

Para la Comisión Nacional de Seguridad de Tránsito (CONASET), los peatones siguen siendo uno de los grupos más expuestos en los siniestros viales, especialmente en entornos urbanos donde confluyen buses escolares, transporte público, camiones de reparto y vehículos particulares.

A ello se suman los llamados “puntos ciegos”, áreas fuera del campo visual del conductor que pueden ser especialmente amplias en buses, furgones escolares o camiones. Esta limitación, junto con maniobras en calles estrechas o en zonas de alto flujo peatonal, aumenta el riesgo de atropellos en horarios críticos como la entrada y salida de los colegios.

Estándares tecnológicos

Según Mario Yáñez, gerente general de GPS Chile, especializada en tecnología para la gestión y monitoreo de flotas, hoy existen soluciones tecnológicas para reducir los riesgos en zonas urbanas, pero su implementación sigue siendo fragmentada. El desafío, explica, es integrar la información que generan flotas privadas, cámaras urbanas y sensores de tránsito, para anticipar riesgos e identificar zonas críticas.

El ejecutivo advierte que aún no existen estándares tecnológicos mínimos para vehículos pesados que circulan en entornos urbanos: muchos camiones de reparto o buses escolares continúan operando sin estas herramientas.

“Hoy contamos con tecnología capaz de anticipar situaciones de riesgo antes de que ocurran. El desafío es integrarla de manera más amplia en la gestión de la movilidad urbana y en la operación de las flotas que circulan en la ciudad”, señala Yáñez.

Tecnología para la prevención

Sistemas avanzados de asistencia a la conducción (ADAS): capaces de detectar peatones o ciclistas que cruzan inesperadamente, emitir alertas sonoras o visuales, o activar el frenado automático en versiones más avanzadas. Incluyen funciones como alerta de colisión frontal, advertencias de puntos ciegos y asistencia de cambio de carril, permitiendo que el vehículo identifique situaciones de riesgo antes de que el conductor logre reaccionar.

Cámaras de visión perimetral o sistemas 360°: incorporan dispositivos frontales, laterales y traseros para reducir los puntos ciegos y entregar una visión completa del entorno del vehículo; registran eventos y generan evidencia en caso de incidentes, contribuyendo a mejorar la trazabilidad y la responsabilidad en la conducción. 

En el transporte profesional, estas cámaras suelen integrarse a plataformas de monitoreo que permiten supervisión remota y alertas en tiempo real.

Geolocalización y análisis de datos:  creación de geocercas en zonas sensibles —por ejemplo, colegios o jardines infantiles— que permiten activar alertas automáticas o limitar la velocidad de los vehículos cuando ingresan a esos perímetros. Este tipo de herramientas facilita además generar reportes específicos sobre comportamiento de conducción en áreas de alta vulnerabilidad.

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