Cómo volver a la rutina del año y no morir en el intento

La llegada de marzo es la señal del término de las vacaciones y para muchos que retoman sus labores y enfrentan las responsabilidades asumidas para este año, puede llegar a ser un comienzo poco grato que puede provocar episodios de estrés.

Para el psicólogo clínico de Red Salud UC, José Pinedo, hay varias consideraciones a tener en cuenta al regresar ineludiblemente de las vacaciones:

1.- Una de las principales características de la época estival es que se está permitido romper los hábitos y costumbres cotidianas, logrando que “la mente se desprograme” y así, poder descansar de las actividades del año, que al final se tornan repetitivas y es lo que nos termina cansando.

2.- Se torna difícil renunciar al placer inmediato de hacer lo que uno quiere, en el momento que se quiere.

3.- Como la mayoría de los procesos, los cambios tienen que implementarse de manera paulatina y progresiva para que tengan el efecto esperado.

4.- Los seres humanos nos acostumbramos rápidamente al placer y más lentamente al deber, por lo que el dejar un hábito que implica esfuerzo es muy fácil; y retomarlo, muy difícil, llegando a reinstalarse debidamente tres a cuatro semanas después de terminadas las vacaciones.

5.- Más que re-habituar a los niños para volver a la rutina escolar, el gran desafío para toda la familia es volver a retomar todas las prácticas de la casa, las responsabilidades y el funcionamiento normal que existía desde antes de salir de vacaciones.

6.- “Los padres deben contextualizar el estudio dentro de la recuperación de todos los hábitos que se tenía previamente: las horas de sueño, la cantidad de televisión, el uso del computador y/o la diversión en general”, sostiene el especialista. 

7.- Se debe recuperar las pequeñas y grandes responsabilidades asociadas a cada edad de los integrantes del hogar como por ejemplo el hacer las camas, ordenar la pieza, sacar a pasear al perro, alimentar a las mascotas, realizar algunas compras, etc.

8.- Pinedo indica que es necesario volver a determinar los momentos para el estudio, la diversión, el ocio, de un modo más ordenado que como se hacía en vacaciones.

9.- Así, recomienda la reinstalación paulatina y progresiva de cada uno de los deberes y responsabilidades “no tan placenteras”, para que estas no produzcan tanto rechazo y resistencia al momento de ser retomadas.

10.- “Es importante señalar que adquirir una disciplina no necesariamente es a través de la imposición, sino que también puede ser por medio de la negociación y el consenso, incluso con los niños más pequeños”, concluye el sicólogo UC.

 

Compartir en .....