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“El Arte de Sanar” recibió reconocimiento de proyecto ISLAC – COVID-19

Como una iniciativa prometedora se distinguió a “El arte de sanar”, actividad on line de conversación positiva sobre lo que es la vida y el cáncer desarrollada por la Unidad de Comunicaciones del INC en conjunto con el asesor de imagen Nelson Beltrán, conocido como “El Colombiano”, en el contexto de la pandemia por covid.

Desde el “Proyecto ISLAC – COVID-19 en América Latina y el Caribe: Impacto en los Servicios de Salud de la Mujer, la Niñez y laAdolescencia” se invitó a presentar iniciativas innovadoras destinadas a mitigar los impactos de la pandemia en la salud. En este contexto “decidimos presentar El arte de sanar en el que contamos con la participación activa de pacientes oncológicos de INC y de otros servicios de salud de Chile. Es una gran satisfacción ser reconocidos porque en tiempos de pandemia fue posible llevar mensajes de alegría y esperanza a más de una treintena de personas.

Aprovecho la instancia de agradecer a Nelson, quien siempre ha estado comprometido con los pacientes del Instituto Nacional del Cáncer a pesar del calor, frío o tiempos difíciles, y a tantos amigos que nos auspician y que no nos fallan como Body Shop, Bayer, MK London, Brando Rojas, Irene Mansilla, María Estela Cabezas y Bárbara Aguiló, los que permitieron entregar regalitos a los asistentes”, comenta la jefa de la Unidad de Comunicaciones de INC, Bárbara López Maturana.

Entre 43 iniciativas

De acuerdo a lo informado por la comunicación formal recibida ayer 23 de septiembre de 2021, de parte de la Dra. Matilde Maddaleno Herrera, investigadora principal del proyecto ISLAC, se recibieron 43 iniciativas provenientes de 15 países de América Latina y el Caribe. Se realizó una catalogación y valoración de cada una de ellas por parte de un grupo de expertos, seleccionándose 15 iniciativas destacadas y 19 iniciativas prometedoras, las que serán sistematizadas para ser compartidas con el objetivo de difundir experiencias que permitan aportar al intercambio de aprendizajes y la colaboración horizontal, reconociendo la creatividad y el compromiso de actores públicos, privados, de la cooperación, de la academia, de la sociedad civil y de las propias comunidades, que con entusiasmo han desarrollado e implementado estrategias diversas.

“El Arte de Sanar” fue seleccionada dentro de las 19 iniciativas prometedoras de acuerdo a los criterios aplicados por el panel evaluador porque mostró elementos interesantes, por lo que será incluida en el catálogo electrónico de iniciativas innovadoras desarrolladas en América Latina y el Caribe, que han permitido mitigar los impactos de la pandemia en mujeres, niños y adolescentes.

La misiva de la Dra. Maddaleno finaliza diciendo que “estamos convencidos que compartir experiencias es una forma significativa de construir conocimiento”.

¿Qué lo inspira?

“Una vez conocido este reconocimiento le comunicamos a Nelson y aprovechamos de conversar más extenso respecto al Arte de Sanar y nos emocionamos juntos”, agrega Bárbara López.

“Me inspira mi mamá, ella tuvo cáncer de mama y falleció los 42 años, fui un cuidador y vi desde la vereda del frente todos los procesos. Lo que más inspira mientras estoy dando una charla son las miradas de los pacientes, algunas vivaces, nostálgicas y otras guerreras, eso me estimula a seguir participando, sientes que es un granito de arena para que duela menos la vida. Soy un convencido de que frases con amor hacen que tu subconsciente reaccione, los medicamentos hagan más efectos y el organismo funcione para bien”, parte diciendo Nelson Beltrán.

Agrega que lo hace muy feliz “sacar una cuota de sentido común, una sonrisa con humor negro, hacer sentir a las pacientes que son importantes, que si hay alguien que se preocupa por ellas y hacerles sentir que la carga compartida pesa menos. Lo que más me ha marcado han sido mujeres que también me han enseñado que la vida vale la pena vivirla, mujeres que se han sacado la peluca y ya no sienten que es una tortura vivirla, quienes han aceptado y reconocido que la violencia y falta de amor son causantes de un porcentaje de su enfermedad, mujeres que me han emocionado con todas las herramientas que se han dado en la charla”.

“Quiero agradecer al equipo humano, trabajar con Bárbara quien ha estado presente constantemente motivando a que las pacientes se inscriban en las charlas es algo que también te ayuda mucho, hay mucha gente en el equipo que quiero y admiro porque siento que estamos para el mismo lado, una luz de farol. He tenido invitaciones para trabajar con pacientes diabéticos y otros trastornos, pero en mi esencia y corazón está en ayudar voluntaria y gratuitamente a pacientes del INC ¡que el cáncer no nos gane!”, termina diciendo quien desde 2014 ha sacado más de una alegría a un centenar de pacientes.

El valor para las pacientes

La paciente y presidenta de la agrupación Esperanza, Mónica Huerta, nos compartió su experiencia vivida en el taller de mayo pasado: “Tuve la oportunidad de participar de las primeras sesiones del año 2015 y de a poco fui poniendo en práctica lo que escuchaba, no sin quedarme muchas veces con sentimiento de culpa; pero entendí que yo era primero para apoyar a mis seres queridos y pacientes. Cuando vi que en pandemia sería de manera virtual no dudé en inscribir en las instancias y seguir sacando provecho de los temas profundos que se conversan y comparten”.

En tanto, Antonia Toledo, paciente oncológica del INC y presidenta de la Fundación Nuevo Renacer, donde hay mayoritariamente mujeres con cáncer de mama, dice: “he participado del taller en varias oportunidades y la verdad que decir que estas instancias son excelentes es poco, pero no encuentro otra palabra que sea más grande. A mí en lo personal me han ayudado mucho estos a crecer en mi aspecto emocional y a resolver de repente algunos conflictos propios de los dolores de esta patología en cuanto al manejo de las emociones, con mi familia y en lo que significa ser líder de una organización social.

Me encantan mucho los temas que se han presentados, la organización para desarrollar los diálogos. He participado presencial y de manera telemática. Me gusta mucho la metodología que ocupa Nelson Beltrán para poder lograr que nosotros abramos nuestros sentimientos. Yo siento que a todas nos pasa que se nos abre el alma cuando lo escuchamos. Creo que él tiene un método muy especial ya que sin ser psicólogo logra ayudarnos a identificarnos como personas, mujeres, pacientes, nos ayuda a sacar cosas muy pero muy escondidas, que no hemos comentado con nadie ni siquiera con nuestra almohada, logra que vayamos soltando esas amarras que muchas veces nos enferman más que el mismo cáncer como la angustia porque mientras nosotros emocionalmente estemos quebrados el cáncer seguirá haciendo estragos en nuestro cuerpo. Con los temas utilizados y como nos habla desde la simpatía, al ser agradable. Insisto en que no encuentro otra palabra más grande en decir que es excelente. Estoy muy agradecida de los talleres, del compromiso de las chicas de Comunicaciones del Instituto Nacional del Cáncer, ya que logran ser muy empáticas para motivarnos a participar de ellos que nos han ayudado a crecer como personas y mujeres.

Siempre he dicho que el cáncer de mama afecta nuestra intimidad de ser mujeres e intimidad de pareja, pero hasta ahí llegaba con mi comentario y hacerlo más extensivo solo lo he logrado con estos talleres porque nos avergüenza contarlo. Pensaba que solo a uno le ha sucedido y creía que al decirlos habría otro tipo de comentarios y no lo contamos ni con los psicólogos o en los encuentros de educación y prevención, pero con estos talleres sí. Yo estoy muy agradecida y muy muy feliz de participar y espero con ansias que vengan muchos más talleres y poder participar en estos bien llamados el arte de sanar”, concluye Antonia telefónicamente desde Tirua (IX Región).

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