Yislem Barrientos Concepción

Adultos mayores, confinamiento y comunicación

Las personas mayores han sido uno de los grupos más afectados por la pandemia, pues además de encontrarse dentro de la población de riesgo a enfermarse con mayor gravedad de COVID19, han sufrido las consecuencias del aislamiento físico producto del confinamiento. Si bien las medidas preventivas apuntan a disminuir el riesgo de contagio en este rango etario, no se deben olvidar las consecuencias negativas que traen a su salud mental, más aún en nuestro país, donde contamos con altas cifras de suicido en adultos mayores.

Durante este periodo de vacunación para grupos de tercera edad es crucial poder acompañarlos, conversar respecto de sus temores, incertidumbres y expectativas, haciéndolos sentir que no están solos; esto les proporcionará una mayor seguridad y favorecerá su bienestar en momentos de incertidumbre.

Hay que generar conciencia en la comunidad sobre la importancia del acompañamiento emocional y la relevancia de mantener una comunicación efectiva con ellos, demostrándoles que son escuchados y permitiéndoles que expresen sus emociones, a través de instancias comunicativas que los hagan sentir validados. Recomendaciones útiles son llamarlos periódicamente, evitando que pasen más de 8 horas sin hablar con alguien; crearles rutinas durante el día e instarlos a que dentro de ellas incorporen actividad física y ejercicios de estimulación cognitiva, como leer, resolver puzles, crucigramas o laberintos. Asimismo, aconsejarles que vean pocas noticias, potenciando la búsqueda de pasatiempos, como por ejemplo la alfabetización digital, de quienes cuenten con los medios para hacerlo.

Las personas mayores corresponden a un grupo heterogéneo, en el que cada individuo ha vivido su proceso de envejecer de manera personal. Considerando este aspecto, como fonoaudióloga, recomiendo potenciar una comunicación efectiva en aquellos que tengan algún grado de deterioro en sus capacidades cognitivas, utilizando las siguientes técnicas de comunicación: hablar de manera clara y pausada, con mensajes cortos y simples, manteniendo el contacto visual para conservar la atención y concentración; pronunciar los mensajes más importantes al inicio de la frase, repitiendo la información si es necesario y dejando tiempo para la comprensión y retroalimentación, retomar experiencias pasadas como contacto con el presente y no molestarse por las dificultades que muestre la persona en comprender y expresarse. Es importante, también, la comunicación no verbal, ayudándose con gestos, expresando siempre buen ánimo y amabilidad.

Por: Yislem Barrientos, académica Escuela de Fonoaudiología de Universidad de Las Américas

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